Dentro de poco se abre la veda de plazas en la enseñanza concertada. Para los
que me leen fuera de España les aclararé en qué consiste esta variante. Un
colegio concertado no es más que una empresa privada cuyo leitmotiv es la
educación y que, ante la imposibilidad o inviabilidad de una gestión financiera
autónoma e independiente, opta porque el Ministerio de Educación pague las
nóminas de los maestros. Así las cosas, hay centros que han tenido que solicitar
dicho concierto (subvención, ayuda, etc.) para "tirar palante" bien
desde que se ofertó, allá mediados de los 80, o posteriormente.
Poniéndonos en la posición del Ministerio, lo del concierto es como una aparición: me ahorro el coste de construir el centro y, a cambio, ayudo con las nóminas de los docentes a los colegios que se quieran adherir y poco más; es decir, gastos derivados de la luz, agua, teléfono, etc. De esta manera, todos contentos porque, no nos engañemos, si no hubiera sido por el concierto, una gran cantidad de colegios hubieran tenido que hacer malabares para mantenerse como entidades privadas; o, lo más probable, cerrar.
Y con los conciertos, los colegios privados que han
tenido/querido/optado por la subvención -una inmensa mayoría- lo último de lo que
van a prescindir es de su elevado ritmo de vida, como reyes. Así que, y para no notar
una merma en sus ingresos, estos centros diseñaron las famosas cuotas
voluntarias. El término en sí es gracioso hasta decir basta porque voluntarias,
lo que es decir voluntarias, poco. Lo podemos dejar, si queréis, en
obligatorias, o mandatory. ¡Y el que no pague, a la calle! Los colegios
dicen que es formación complementaria pero el Ministerio deja muy claro que los
centros concertados no pueden cobrar ni un euro en concepto de educación a las
familias si dichas actividades complementarias se desarrollan en horario
escolar. Otra cosa muy diferente es que esas actividades complementarias se
desarrollen en horario extraescolar, es decir, a partir de las 5 de la tarde.
Claro, la cosa tiene bemoles porque los colegios concertados
quieren cobrar a las familias por algo que el Ministerio ya les está pagando. Para
incrédulos, podéis echar un ojo a este link (art.88).
Los centros concertados se escudan en que el dinero que da
la Consejería es poco (que pidan más). Discutible, hay centros que no
han solicitado nunca un euro a los padres y se han mantenido; eso sí: el
director era también el responsable de Recursos Humanos, y el director de
comunicación, y profesor, y director pedagógico... Pero claro, si queremos
contar con una persona distinta en cada puesto, para eso la Consejería cierra
el grifo (y hace muy bien), porque hay colegios concertados con equipos directivos más amplios que en Repsol YPF.
Bajo mi parecer, estos centros están matando su gallina de
huevos de oro, y la avaricia por cobrar cuotas (ilegales) casi similares a
muchos centros privados acabará con el cierre de muchos centros, vía denuncias
de padres, vía consejerías. De modo que, si tienes hijos y buscas una
escuela concertada, ¡a pasar por caja! (o denunciar).