martes, 25 de noviembre de 2014

¡PERO QUÉ BIEN VIVO!

Anuncié que este post iba a ir muy directo, al "lío". Y no voy a ser yo quien me autocensure; porque tenemos la mala costumbre de ver la paja en ojo ajeno pero no la viga que muchos tienen incrustado en el párpado. El caso es que las redes sociales sirven de amplificador para decir esos sitios tan chulos que hemos estado: playas paradisiacas, escenas de montaña bucólicos, etc.  Es decir, nadie con dos dedos de frente va a ser tan gilipollas se le va a ocurrir hacerse un selfie mientras está trabajando puteado en su oficina y te llama grita tu jefe porque te estás retrasando en una tarea eres un auténtico incompetente.No,eso no. No hay...glamour.  Los selfies (autorretratos) se inventaron para "fardar" de tu nueva moto, con la muralla china de fondo o a los pies de la torre Eiffel. Esto es como lo de ligarse a la más buena: si todos tus amigos no lo saben... como que no mola.
Paisaje que me encuentro en mis paseos gallegos, a las afueras de Vigo. ¡Qué bien vivo!
El caso es que desde que trabajo como freelance tengo la sana costumbre de salir 2 ó 3 días en bicicleta y hacerme unos cuantos kilómetros. Como "bonus extra" me gusta de vez en cuando hacer fotos de los sitios por donde paso. Y a veces los cuelgo en las redes sociales ¡GONG! ¡Erroooooooor!

Como decía anteriormente, jamás me voy a hacer un selfie mientras estoy trabajando para un cliente redactando una nota de prensa o un artículo de opinión para alguno de mis clientes...No. No tiene sentido. No aporta nada. Vale, estoy trabajando ¿Y?

Y sucede que siempre tienes algún ¿amigo? toca huevos que se piensa que las 24 horas de tu día se circunscriben a ese momento de ocio que has salido a pasear o a montar en bicicleta. ¡Como lo oyes! Y además se toman la libertad de escribir a tu mujer en plan. "¡joer, cómo se lo monta tu marido!" Como si para hacer estas actividades uno tuviera que solicitar audiencia y certificado de penales...
De modo que, a modo aclaratorio, y puesto que algunos de mis ¿amigos? se piensan que estoy tocándome el escroto las 23 horas del día, os resumo algunos aspectos:

Muy probablemente nos levantemos los dos a la misma hora, entre las 7 y las 7;30. Tú para ir a tu trabajo y yo para preparar el desayuno a mis hijos y llevarles al colegio. Si os parece, a partir de ahora os envío una foto para que veáis lo que mola estar con mis hijos mientras otros prefieren delegar dichas tareas.

Desde las 9 hasta las 14 horas, mientras unos trabajan en sus oficinas, servidor trabaja desde su casa, gestionando la comunicación de empresas de diversos sectores en Madrid, Barcelona y Huelva. Además, me tiene que dar tiempo a ir al super, comprar algo de comida para los próximos 3 días y preparar mi comida y la cena de mis hijos y de mi mujer. Como yo gestiono el tiempo a mi manera, si el tiempo lo permite y tengo mi trabajo 100% controlado para que todo esté listo, y sólo entonces, aprovecho para hacer deporte o dar una vuelta. Me anotaré hacerme otro selfie con la cajera del carrefour y otro mientras preparo un guiso de patatas y pimientos rellenos.
Por la tarde, aunque algunos no se lo crean, trabajo...¡Sí señor!, ¿qué te has creído? Lo que sucede es que tengo que hacer una pausa para ir a por mis hijos al colegio, recogerles y luego quedarme con ellos para hacer los deberes (en caso que no tenga que volver después porque estén apuntados a extraescolares, tengan cumpleaños en locales infantiles, etc.) Os prometo que me haré fotos a las 5 de la tarde con la controladora del parquímetro de la calle del colegio. ¡Faltaría más!

Llegadas las 7 de la tarde, yo tengo que seguir trabajando, preparar cena y bañar niños. Aquí no os voy a enviar ninguna foto de mis hijos (son mis tesoros y quiero velar por su intimidad); pero si queréis, os envío una foto de cómo se queda el baño después de bañarse . ¡Y adivina quién lo recoge!  ¡Equilicuá, el mismo que escribe este post! Por cierto, a estas horas ya deberías estar en casa, ¿no? ¿Por qué no envías una foto del bar, cafetería, pub o club (el prefijo lo pones tú) donde estás antes de llegar a casa?
A la izq, en 2004, con 8 ciclos de quimioterapia, echo polvo y muy feo. 
A la derecha,hace una semana, con pelo y muy feo. ¡Qué bien vivo!

Por la tarde noche llega la otra mitad que más quiero, mi mujer. Cenamos en paz y armonía en familia, juegos con los niños y, si tú ya has llegado a casa, harás lo propio: cenarás, verás la tele, leerás un libro, te quejarás de lo a disgusto que estás en tu empresa, lo capullo que es tu jefe y a roncar. Yo, querido, mientras tanto, sigo trabajando; aproximadamente hasta la una y media o las dos. Sigo preparando propuestas, ayudando a otros emprendedores de todo el mundo contestando correos y mensajes de Linkedin. Me gestiono mi tiempo, a mi manera.

Tú, que hoy le dices a mi mujer qué bien vivo, probablemente no te acuerdas (o no te quieres acordar) de lo "bien" que vivía hace 11 años.  Te adjunto esta foto escaneada para que compruebes por ti mismo lo "bien" que me ha tratado la vida, con 30 años y un linfoma. Si has llegado a leer hasta aquí lo más probable es que ya no me vuelvas a dirigir la palabra... no me importa, créeme. Yo, por mi parte, mañana, si tengo todo mi trabajo hecho -y no llueve demasiado- saldré de nuevo a montar en bicicleta. Y volveré a colgar en las redes sociales lo que hago en mi tiempo libre, que la gente vea lo bien que vivo...

Para los que quieran seguir mis andanzas podéis ver el hastag en twitter #quebienvivo de mi perfil de twitter y ver las fotos que he ido -y continuaré- publicando de ahora en adelante.

¡Que paséis un buen día!






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