miércoles, 19 de febrero de 2014

QUÉ HABLEN, QUÉ HABLEN

Decía hace poco Enrique Dans -escuchándole en el Laconnetwork, un evento de emprendedores TIC en Galicia (¿dónde si no con ese nombre?)- que "siempre es bueno que hablen de ti, aunque sea para mal". El caso es que el diario The New York Times nos ha vuelto (o al menos lo ha intentado) sacarnos los colores.

El periódico carga sus tintas con dos costumbres patrias bien arraigadas: la siesta y las cenas a "altas horas": las 10 de la noche. Como era de esperar las redes sociales, en España sobre todo, obviamente, se han volcado en defender las virtudes de ese descansito después de la comida. A donde quiero ir a parar, al margen de lo beneficioso de ese abrazo de Morfeo post comida, es en la gran publicidad gratuita que nos ha hecho el diario yankee. Hace unos 15 años tuve la ocasión de trabajar en una empresa que se encargaba de registrar todos los impactos que salían en prensa, radio y televisión (Google Noticias aún no existía) y llamaba la atención cómo personajes públicos solicitaban hacer sus propios recortes de prensa. Nada nuevo bajo el sol: el ex presidente Felipe González fue de los primeros en sumarse a tener su propio book de recortes de prensa, aunque hubiera una desproporción entre las malas y buenas noticias. Porque lo que importa -al final- es que hablen de ti.

Y ahora, una serie de consideraciones respecto al artículo de NYT:
1. Quizás al autor del artículo le interesaría saber que hace ya bastantes años, 28 exactamente, una recatada Madonna en La isla bonita (True Blue) ya mencionaba la palabrita en cuestión.
2. No debe ser una mala costumbre cuando los millones de turistas que vienen a España acaban roncando en posición horizontal después de degustar la consabida "paella" (también muy typical spanish). Por cierto, sería un detalle que los ingleses que ven el sol 10 días al año se embadurnaran de protector solar FP 60+: Grima da verlos luego como cangrejos.
"Hello, My name is John Crab and, very soon,  I´ll have a cancer"
3. Sí, cenamos tarde. Y aquí yo sí entono un mea culpa: deberíamos cenar antes, a las 18 horas me parece un poco excesivo, pero a las 20:00 horas no estaría mal. El problema es que en España estamos acostumbrados a medir el rendimiento productivo en función del calor que desprende el asiento...y así nos va, con jornadas larguíiiisimas.
"Mira mamá, yo soy el más estúpido"

4. En cualquier caso, y ligándolo con el punto 2, los foreigners se acostumbran rápido a cenar tarde. Lo de beber en cantidades industriales es una costumbre suya, muy de UK, y que tratan de importar a España. También quieren que el COI adopte deportes suyos, como el balconing, que consiste en saltar de uno a otro balcón haciendo el gilipollas, preferiblemente mamados. Curiosamente, estos deportes no los mencionan ni el NYT ni el Telegraph...

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